NO TODOS LOS SALONES TIENEN PUPITRE

Como dice el dicho “quien regresa de un viaje no es la misma persona que partió”. Cada experiencia en un lugar diferente nos cambia porque en cada uno de ellos aprendemos algo bueno, a conocer a la gente, conocernos  a nosotros y a valorar lo que tenemos. Levántate y deja que el mundo te enseñe de una forma más emocionante los siguientes puntos:

 

1.       TOMAR DECISIONES CON AUTORIDAD: Cuando estas en un lugar nuevo no sabes nada de él y tienes que tomar decisiones sobre qué comer, dónde dormir, qué horarios elegir, etc. Puede ser que al principio sea un poco abrumador pero con la experiencia aprendes a tomar esas decisiones con más confianza.

 

2.       HACER PRESUPUESTOS: Antes de viajar tienes que hacer el cálculo de lo que vas a gastar para asegurarte que el dinero te alcance para los días de tu estancia. De esta forma, al estar consiente de con cuánto cuentas aprenderás a limitarte, fijar prioridades, no comprar compulsivamente y a ahorrar.

 

3.       HABLAR OTROS IDIOMAS: Si viajas a un país con otro idioma tendrás que aprenderlo para poder comprar comida, alojarte, y al prácticarlo también haces nuevos amigos, te relacionas con más personas y disfrutas más tu viaje.

 

4.       LA POCA IMPORTANCIA DE LAS COSAS MATERIALES: Cuando estas lejos de casa, te das cuenta y valoras las cosas que realmente importan y te hacen felíz. Descubrirás que no es necesario llevar tanto equipaje porque lo que cuenta son los recuerdos con los que te quedas y querrás compartir.

 

 

5.       PROBAR COSAS DIFERENTES: Sales de tu zona de confort al probar los platillos de cada lugar, al hospedarte en un hostal o acampar. Recuerda tener siempre un espíritu aventurero y una mente abierta.

 

¡Alístate y haz de cada aventura un salón de aprendizaje!

 

 

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